Tiene un hijo de quince años, Joshua, quien vive en Italia.

La relación de Dalmacci con su ex esposa no quedó en buenos terminos. La madre no pensó en el daño que se le puede hacer a un niño al separarlo de su padre y se lo llevó con ella a Italia sin el concentimiento de Riccardo.

Después de que su hijo y su ex esposa se fueron a Italia, Riccardo empezó a recibir unos e-mails que eran supuestamente de su hijo, pero luego se dio cuenta que no podían ser porque estaban redactados perfectamente. Un niño de 10 años no podía usar ese lenguaje, ni escribir de esa manera. Además le decía cosas relacionadas con su mamá, le preguntaba que por qué la odiaba tanto, o que por qué se habían separado.

Dalmacci le enseñó los mensajes de su hijo a una amiga psicóloga y ella le aconsejó que le pidiera su teléfono para saludarlo y hablar con él. Después de eso recibió un e-mail con una explicación verdaderamente melodramática de su situación emocional, y que no podía darle el teléfono porque no era el momento para estalecer contacto, fue entonces cuando Riccardo se dio cuenta que simplemente era la mamá del niño tratando de averiguar algo, pues un niño a esa edad sólo piensa en estar con su papá.

La última vez que vio a Joshua fue un 31 de diciembre, pasó por él a casa de su abuela y fueron a comer. Ahí, Joshua le confesó que no se sentía a gusto pues su madre y su abuela no perdían oportunidad para maldecirlo y hablar mal de él, que eso le daba mucha rabia y que no sabía qué hacer.

Al mes siguiente, un 17 de enero, Dalmacci llamó por teléfono a Joshua y le dijo que aunque en el futuro los trataran de separar, siempre lo iba a querer y lo iba amar toda la vida, porque era su padre y siempre contaría con él. El niño le contestó literalmente: "Se que aunque hablen mal de ti, tu siempre serás mi papá y te voy a querer mucho." Esa fue la última vez que supo de su hijo.

No sabe cómo su ex esposa hizo para sacarlo del país sin su permiso. Ella siempre quizo regresar a Italia y se suponía que se iban los tres pero Riccardo le pidió el divorcio porque no quería llevar una vida de perros y gatos.

El que se llevara a su hijo de esa manera es una vergüenza, porque nunca avisó y no dejó una dirección donde lo pudiera visitar, fue una manera de castigarlo.

A Dalmacci le invade la tristeza y es difícil, pero poner una demanda crea el inicio de una investigación y se darían cuenta que el niño fue sacado ilegalmente del país, entonces buscarían y Dalmacci no quiere echarle a perder la vida a nadie, porque en todo esto puede intervenir la INTERPOL y el responsable puede terminar en la cárcel ya que esto se puede calificar como un secuestro.

Riccardo dice que cuando las aguas se revuelven, hay que dejar que el sedimento caiga y luego poder ver el fondo.

Siempre tuvo una buena comunicación con su hijo y se tenían mucha confianza. Fueron muy amigos durante los 10 años que estuvieron juntos, reconoce que en alguna oportunidad le jalaba las orejas pero su relación siempre fue muy buena.

Dalmacci ha enviado e-mails a su hijo, pero nadie responde. Lo único que espera es poder verlo, pero no sabe que grado de envenenamiento puede tener el niño, porque puede ser manipulado.

El cree que su hijo ha de tener muchas preguntas que necesitan respuesta y quiere tener contacto con él para responderle. Pero la única manera que tiene es ir a ese país y tocar las puertas de todas las casas. Riccardo cree que ya el tiempo de hacer contacto esta llegando y espera que no tenga que intervenir la policía, tiene fe y confianza de que su hijo, que ya está en una edad que puede comenzar a investigar, haga el contacto. O quizá no quiere saber nunca más de su papá, pero no cree que sea el caso.

Cuando en una entrevista le preguntaron qué mensaje le mandaría a su hijo, el contestó:

"Ay Dios mío!... (llora) Obviamente decirle que siempre lo he querido, que siempre lo he amado, que he pensado mucho en él... que espero que esté bien y que hay algo que se llama justicia, la cual hará que en algún momento estemos juntos; reconocernos el uno al otro, revalorar y recordar muchas cosas. Deseo que esté bien donde quiera que esté y que siempre voy a ser su papá...” (llora)